‘Circulación del aire’. Espacio público en Tamaraceite, Las Palmas de Gran Canaria

Ubicación
C. Profesor Abad Arencibia Villegas, s/n. Tamaraceite. 35018 Las Palmas de Gran Canaria
Año de terminación
2020
Superificie construida
30.616,00 m2

Arquitecto
Héctor Martínez Santana
Escultor
Juan E. Correa
Ingeniero civil
Domingo Jonay Caraballo Reyes
Estructura escultura
Huca Arquitectura SLP
Promotor
Ayuntamiento de las Palmas de Gran Canaria
Constructor
Acciona Construcción SA
Taller Metálico
Premonser, Servicios Industriales SL


Memoria

CIRCULACIÓN DEL AIRE

Entre la circunvalación y el centro comercial, se encuentra la parcela destinada a la utilización del espacio público. El mayor compromiso del proyecto es crear un lugar donde no existe. Un espacio exento de ruido y del recorrido sistemático del centro comercial.

Se trata de proyectar un nuevo espacio que se relacione con el paisaje. Recorridos con múltiples experiencias donde arte y arquitectura se complementan para un único destino. Crear la singularidad de un vacío para ser utilizado. Un espacio que permita dibujarse constantemente por su capacidad flexible de ocuparse.

Para ello se ha utilizado la topografía y el aire como instrumentos para esculpir el vacío.

Topografía:

Se crea una nueva topografía de aislamiento alrededor del perímetro, con la idea clara de tallar el vacío. Esta topografía perimetral, con tramos en ladera, más natural, nos aísla tanto del ruido como de los coches de la circunvalación creando recorridos en distintas alturas que facilitan la experiencia de penetrar en el vacío. Estar dentro o estar fuera supone una secuencia de miradas variadas impresas en el conjunto de los materiales.

Aire:

Línea que recorre el parque de manera ondulante. Formas cóncavas y convexas que se modelan libremente hasta llegar a acariciar los muros curvos que limitan el vacío. La escultura construye un espacio que recorta el cielo. Un gran ágora urbano donde la complejidad se va desvaneciendo a medida que se aleja convirtiéndose en la sencillez de una línea. Construir o deconstruir es quizás la pregunta con respecto al espectador. El aire recorre el parque y ayuda a ordenar la circulación. Nos da una lectura del espacio creando miradas entre el vacío y el paisaje. La escultura, en momentos, se comprime casi hasta poder tocarse y levantarse para acariciar el cielo. Un vacío modelado por el viento.

Topografía y circulación del aire:

La topografía habla de lo pesado, de lo que soporta y nos aísla. Nos ayuda a relacionar las montañas introduciéndolas dentro del vacío por sus texturas. La escultura copia la curva de los muros para recordarnos la ligereza y fragilidad que contiene el espacio. Los muros de hormigón son dibujados por el viento expresando el movimiento. Todo se mueve, como se mueven las nubes, las sombras y la acción del viento en los árboles. El banco, dentro del ágora, se mantiene anclado para que el espectador contemple el movimiento.

Topografía y la circulación del aire se complementan en una acción indivisible. Un techo que acaricia el vacío sin llegar a ser dibujado, sólo sugerido. Una forma abierta que absorbe al espectador que quiere vivir la experiencia en el recorrido. Una lectura de transformación constante tanto de día como de noche.

Vegetación:

La vegetación se ordena en función de la topografía y el vacío. El bosque, en su perímetro con árboles de gran porte se muestra con mayor libertad. Los recorridos se acompañan de distintas especies con sombras y colores como texturas que nos exportan a la naturaleza.

En su interior sobre un manto gris se levantan una fila ondulante de flamboyanes creando una pérgola natural. Sombra bajo el árbol donde descansar y levantar la mirada para contemplar un nuevo espacio cargado de relaciones y paisaje.

«… Se trata, en mi opinión, de una de las más lúcidas manifestaciones de arte público que se han ejecutado en el contexto internacional. Sin ningún género de duda, este proyecto será entendido como una referencia ejemplar del arte público democrático, un modelo de diálogo fructífero entre lo escultórico y lo arquitectónico, un paradigma renovador en la planificación de espacios de calidad estética (habitables y hospitalarios) que nos permitan entender cómo vivir juntos. Circulación del aire ofrece un sitio singular en el que los elementos metálicos de la escultura suben y bajan, se curvan y casi anudan, proponer recorridos visuales que están puntualizados por estructuras angulares, acaso aludiendo a trayectorias excéntricas o sugiriendo líneas de fuga; al mismo tiempo en esta obra pública lo que tenemos es un espacio de encuentro, un lugar común en el que todo ha sido pensado (desde la jardinería hasta la estructura de los recorridos) para acoger a los otros. Por tanto, aquí la “circulación” es, paradójicamente, una sugerencia de que en ocasiones vale la pena detenerse y disfrutar de lógicas diferentes a las del consumo o la velocidad, mientras que la alusión al aire, una constante en la obra de Juan E. Correa, no es otra cosa que una invocación a una contemplación de lo aparentemente invisible que, sin embargo, permite que sigamos vivos. En una época de fobias pandémicas, Circulación del aire tiene algo de “espacio utópico”, lugar de esperanza, sitio respirable.»

Fernando Castro Flórez


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